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¿Cómo te relacionas con tu madre interna? #diadelamadre

Sanar en una misma la relación madre-hija es vital en el desarrollo personal de una mujer, pues si no valoramos y aceptamos a nuestras progenitoras como son o han sido, estamos negando una parte fundamental de nosotras mismas.


Reconocer su labor, aceptando y trascendiendo sus defectos, y ver que "lo han hecho lo mejor que han sabido o podido", es dar un paso hacia la recuperación del poder femenino primordial en nosotras mismas. Es una relación fundamental, porque la madre para la hija es la primera puerta hacia el amor, la ternura, la sensualidad y espiritualidad. Madre e hija son figuras arquetípicas que viven en el inconsciente y que tanto la una como la otra han de ser rescatadas y armonizadas dentro de nosotras.


Toda persona que quiera salir del círculo neurótico del amor-odio hacia su madre y la fantasía de resolución de los traumas de la infancia a través de las relaciones que forme con otras personas a lo largo de su vida, ha de emprender un proceso psicológico hacia el despertar. Este proceso lo tienen que hacer tanto los hijos como las hijas. En el caso de los hombres, el proceso es diferente, pues como afirma Helen Luke "a nivel arquetípico, el hijo simboliza para la madre su propia aventura interna, pero la hija es la extensión de su ser mismo, llevándola de nuevo al pasado de su propia infancia y hacia el futuro como promesa de su propio renacimiento a una nueva personalidad, a una conciencia del Ser"


Al volverse autónoma, la hija está lista para conectar con la madre cósmica, la Diosa, dadora de leche y miel, que es luz y oscuridad a un tiempo, con la que podrá incorporar una madre interna que cuide esa niña y le dé todo aquello por lo que tanto ha llorado y que ha buscado repetidamente fuera. Esa madre interna le pondrá música para despertarse, le avisará que en invierno necesita comer caliente y en verano frío, y le advertirá que no puede ir a trabajar cuando tiene fiebre.


Su niña y su madre interna estarán conectadas mediante la unión de la cabeza y el corazón. Emily Hancock escribe al respecto "sólo cuando casamos la autonomía de la niña con la fecundidad de la mujer, y reconocemos la conexión entre la semilla y el suelo, restauramos nuestra creatividad como cultura, prosperamos y florecemos"


¿Y tú cómo te relacionas con tu madre interna?


Extracto del libro "Los Rostros de Eva: cómo despertar la Diosa que hay en tu" de Arantxa Goñi y María José Álvarez


Texto: @psicologa_cristinavaldes

Psicoterapeuta Sexual

FH 🌺



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