• Sexóloga Cristina Valdés

BRECHA ORGÁSMICA: ¿desigualdad en el placer?

En nuestra socialización sexual se ha instalado la creencia que cuando un hombre eyacula sería el indicador de que el encuentro terminó, dejando a muchas mujeres heterosexuales, con ese saborcito amargo a frustración y por mucho tiempo a resignación. En donde más de alguna ha fingido un orgasmo para tapar ese sentir y de paso complacer al otro (suena duro, pero es real)


¿Desigualdad en el placer?
Brecha Orgásmica

La brecha orgásmica (the orgasmic gap) entre personas existe, este término fue acuñado luego de un estudio* en el año 2017, en donde se investigan las razones para fingir un orgasmo, destacando que las mujeres heterosexuales son el grupo que menos orgasmos consigue, ya que solo un 65% de las veces que mantienen relaciones sexuales llegan al clímax (esto no quiere decir que entre hombres gays, mujeres lesbianas, personas bisexuales no suceda, sino que pasa menos). Principalmente se simula un orgasmo para hacer sentir bien a la otra persona, inseguridad,manipulación, poder y comunicación emocional. Esta práctica se convierte en una disfunción en la medida que más se finge.


Pero ¿qué sustenta este fenómeno? ¿Por qué la mujer renegaría de su capacidad innata para disfrutar del sexo? Según las investigaciones de Shere Hite, las mujeres no tenemos un impulso sexual innato que hace reproducirnos, sino un deseo innato e alcanzar el orgasmo y el placer. El enfoque reproductivo sólo es una manera de organizar el erotismo de manera funcional al sistema. Tenemos mucha capacidad de goce: la sexualidad es la manera más intensa de contacto con una misma y con un otrx al mismo tiempo.


ORGASMO Es la descarga repentina de la tensión sexual acumulada, durante el ciclo de la respuesta sexual, resultando en contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer sexual

Según Casilda Rodrigañez, el útero es el centro del sistema erógeno de la mujer, actúa como una caja de resonancia del placer, Maryse Choisy también habla de un orgasmo cérvico-uterino que por lo general se confunde con el orgamso vaginal, y que es más intenso y de mayor placer par que se extienda por todo el organismo.



El movimiento del útero está reflejado en los primeros tratado de medicina de los antiguos griegos, lo que sirvió para hablar peyorativamente de un “animal que se mueve dentro de la mujer, con una voracidad insaciable, animal dentro de otro animal”, animales que en otros tiempos tenían un significado erótico como la serpiente, medusa, el pulpo, etc, se van convirtiendo en sucesivos monstruos a medida que la sexualidad femenina se demoniza, se convierte en lascivia, y se consolida el orden sexual falocéntrico del patriarcado.


Es preciso que se entienda que desde el paradigma patriarcal, a las mujeres se les educa para que sean y existan para un otro. Mientras que en el caso de los hombres, son educados para sí mismos. ¿Qué significa esto en la construcción de la sexualidad femenina? se pregunta Mireia Darder, en “Nacidas para el placer”: que dentro de esta norma existe una disminuida promoción hacia las mujeres en actividades que tengan que ver con la curiosidad, con la exploración, con el juego o la experimentación.Lo cual estaría intrínsecamente relacionado con la vivencia de la sexualidad desde una posición activa, lúdica y liberada.


La vivencia de la sexualidad femenina más que fuente de gozo, aún se sigue experimentando como fuente de peligro: “que no te quedes embarazada”, “que te van a usar”, “que vas a perder tu virginidad”. Esto no sería más que un juego de poder, neurotizando la sexualidad femenina a tal punto de negarla parcial o completamente.





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Darse el permiso para experimentar sin castigarse, rompiendo el modelo masoquista y de sacrificio, en donde se presenta el exceso de miedos que se traducen en deber ser, culpa, autoexigencia y baja autoestima, para ello es necesario resignificar el papel pasivo, infantil, apartado y excluido de las mujeres en la sociedad, y en la sexualidad en particular, configurándonos como sujetos, y no objetos sexuales, lo cual permitiría también la integración subjetiva


La capacidad autoerótica femenina se opone radicalmente a la dominación patriarcal y falocentrista, por lo mismo cultivar, reconocer la función orgánica del placer, no es tan sólo un ejercicio de liberación íntima e individual, sino que también es un ejercicio político. Además, no solo sería acabar con la creencia de que el placer es pecado, sino de entender que no es algo aleatorio o prescindible. Sin el placer no es posible la percepción corporal ni la reconexión, reconocer el placer sería “soltar” la inhibición inconsciente y automática, socialmente adquirida.


Si bien la brecha orgásmica es una de las tantas desigualdades y expresión de la violencia estructural que se identifica hoy en día, no deja de ser una gran oportunidad para conectarnos con el poder y responsabilidad que tenemos a la hora de compartirnos. Esta situación abre una ventana hacia el tomar consciencia de las expectativas y presiones que dejamos que nos afecten a la hora de tener sexo ya sea con nosotras mismas o con un otro.


¿Cuántas veces estamos realmente conectadas para tener sexo? ¿Estamos siendo conscientes de que tener satisfacción conlleva el dejarse fluir sin miedos? Y si tengo miedos que me estancan ¿de qué manera estoy trabajando en ellos? ¿Me he dado el espacio para conocer lo que me gusta y compartirlo con otro? ¿Cómo me estoy comunicando a la hora de tener sexo?

Cuando fingimos un orgasmo para cumplir las expectativas de un otro solamente estamos demostrando lo mucho que queremos salir de esa situación "que acabe rápido este momento" y eso también nos transmite algo ¿por qué me estoy quedando en un lugar donde no quiero estar? ¿Por qué accedí a este encuentro si no tengo ganas o no me siento preparada?



Algo fundamental para tener sexo lleno de placer es tener una buena comunicación y para lograrla es necesario en primera instancia conocer qué nos gusta y cómo nos gusta, en segunda el estar dispuestas a compartir esas preferencias y así mismo abrirnos a conocer las de un otro y por último dejarnos llevar en el acto, tener la confianza de decir tanto en palabras como en gestos lo que si nos gusta y lo que no. Además de por supuesto estar receptivas a lo que nos va transmitiendo la otra persona.


Por lo mismo es este un ejercicio de empoderamiento sexual, que conlleva el educarnos sexualmente, descubrirnos y comprender que la vivencia de nuestra vida íntima esta sujeta a nuestro lugar en el mundo. Estamos en un momento histórico que reconoce la importancia del placer sexual en nuestras relaciones y la reciprocidad entre las personas que se encuentran.


En este #8M luchamos para que todas las mujeres podamos disfrutar del sexo y de nuestros orgasmos, disminuir los mitos, tabúes, vergüenzas y temores que restringen la capacidad erótica femenina.


Texto por @sexologa_cristinavaldes, Fundadora Fruta Húmeda

Colaboración de Javiera Bañados, Periodista.


Bibliografía

  • Development and Validation of the Pretending Orgasm Reasons Measure https://osf.io/4r3nh/

  • Nacidas para el Placer, Mireia Darder

  • Orgasmo Femenino,Shere Hite

  • Pariremos con Placer, Casilda Rodrigañez




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